El artista puertorriqueño fue la gran figura del espectáculo durante el descanso del Super Bowl LX, con participaciones estelares de Lady Gaga y Ricky Martin, y un mensaje de identidad y unión cultural.

El Super Bowl LX, disputado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, tuvo un show de mediotiempo de alto impacto encabezado por Bad Bunny, quien ofreció una presentación cargada de simbolismo, música y orgullo latino durante el entretiempo del duelo entre New England Patriots y Seattle Seahawks.
“¡Qué rico es ser latino!”, fue la frase con la que el artista abrió su actuación, marcando el tono de un espectáculo que combinó segmentos en vivo y material audiovisual, con referencias constantes a la cultura latinoamericana. Vestido de blanco y con una puesta en escena que recreó distintos paisajes y costumbres, Bad Bunny interpretó algunos de sus temas más populares, entre ellos “Tití me preguntó”.
El show contó con múltiples invitados. Ricky Martin aportó un fragmento de “Lo que le pasó a Hawaii”, en un pasaje de fuerte contenido político que fue acompañado por banderas de Puerto Rico. Más tarde, Lady Gaga sorprendió con una versión de “Die with a smile”, adaptada con un marcado ritmo latino.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando el cantante dialogó con una versión infantil de sí mismo, a quien entregó simbólicamente un Grammy, reforzando el mensaje de perseverancia y fe personal. El cierre estuvo acompañado por un discurso de unidad, en el que Bad Bunny destacó el amor por sobre el odio y mencionó a los países del continente, antes de finalizar con “Debí tirar más fotos” y la consigna “Seguimo’ aquí”.
De esta manera, Bad Bunny regresó al escenario del Super Bowl, luego de su participación en 2020 como invitado del show de Shakira y Jennifer Lopez. En esta edición, fue el protagonista absoluto del mediotiempo, consolidando su impacto global y el lugar de la música latina en uno de los eventos deportivos más vistos del mundo.





















